Todas las mañanas a través de la emisora de la cual soy la titular, leemos noticias realmente devastadoras, como la de hoy en la cual una mujer y su hija de nueve años fueron atropelladas, la menor murió. Entonces ahí hago un silencio profundo y me pregunto: ¿llegará la justicia para esta pequeña y tantas otras muertes cotidianas?
Porque ya no hablamos de decesos mensuales, sino de muertes diarias en donde los criminales gozan de una impunidad extrema, y en donde la justicia parece burlarse de las víctimas...
¿Y qué rol cumplimos nosotras la mujeres?
Precisamente ese "combate interno", esa lucha por una justicia lenta, perezosa y a veces corrupta que nos arrebata, hijos, nietos, hermanos, padres y amigos.
Y allí seguimos nosotras de pie, gritando desesperadamente que las leyes SE CUMPLAN. Que los criminales paguen sus delitos y cumplan la condena correspondiente, porque no nos podrán devolver las vidas que nos arrebataron, pero al menos rogamos y exigimos que las víctimas puedan descansar en paz.
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