Compañeras de ruta, hoy quiero compartir con ustedes algo que hace rato viene revoloteando en mi mente, y en varias oportunidades, anidó en mi corazón y es acerca del rencor y obviamente de sus desventajas y peligros.
¿Quién no sufrió una desilusión, una traición, un dolor muy profundo? ¡Nadie!, así que seguro ustedes me entienden a que me refiero con esto. Pero tratemos de razonar un poquito. Nosotras tenemos el poder de resurgir entre las cenizas y elegir hasta cuando sufrir y acá quiero hacer hincapié acerca de los peligros que trae guardar rencor y sobre todo sentir odio hacia alguien.
1-¿Sana el dolor desearle el mal al que nos lastimó? ¿Borra el pasado? ¿Cura las heridas? ¿Perjudicamos al que odiamos en algo? ¿Sirve de algo odiar?
2-Está comprobado científicamente que albergar odio, bronca y rencor trae problemas de salud y generalmente en donde guardamos estos sentimientos, si chicas, en el corazón.
3-PERDEMOS TIEMPO, nos volvemos obsesivas buscando una venganza absurda que no trae ningún tipo de beneficio.
4-Dejamos de disfrutar de algunas cosas hermosas que acontecen durante el día, porque todo el tiempo recordamos que tenemos que seguir sintiendo bronca por el ser que nos lastimó.
5-Si no controlamos al gusano del odio que nos va comiendo y pudriendo por dentro, podemos llegar a cometer una locura, como por ejemplo, causarle algún daño físico a quien odiamos e incluso matarlo.
6-Es el sentimiento más aberrante de la tierra, ya que es el principal causante de guerras.
Les enumeré seis causas por las cuales considero inútil y peligroso odiar a alguien. Y pude descubrirlas porque yo alguna vez también perdí mi tiempo así.
Recuerdo que dormía pensando primero el por qué de lo que me hizo, luego despertaba pensando en cómo vengarme, imaginaba cosas tan feas, que llegué a desconocerme a mí misma. Solía no concentrarme en mis obligaciones por planear mi gran estocada hasta que un día toqué fondo. Quería ir a su casa y cometer una locura…. Allí fue que pensé: ¿valdría la pena perder mi libertad?
Mientras me alejaba de su casa emprendiendo el regreso hacia la mía, fui meditando, analizando como fue que llegué a sentirme así, con una mochila tan grande en mis hombros que no me permitía ser feliz. Y al llegar a mí casa, me recosté unos segundos en la cama y contemplé toda mi habitación. Y recordé el término tan utilizado de tener “muertos en el placard”.
Y es cierto, tenerle bronca a alguien es despertarte todos los días de tu vida, abrir el “placard” del odio, y cargar con el “muerto”, que por cierto es tan pesado….Y no lo queres dejar ir, lo arrastras constantemente, y te olvidas que el muerto se va pudriendo, y te transmite esa putrefacción a vos también, y entonces pasas a ser un muerto en vida.
Lo más triste es que sufrís la peor de todas las muertes: LA ESPIRITUAL.
Por eso amigas mías, vaciemos nuestros placares, y atrevámonos a liberarnos mediante el perdón. Solo así lograremos paz y armonía. Huyamos del rencor como quien huye de una peste mortal, no dejemos anidar los pájaros del odio en nuestra herramienta más preciada que es nuestra mente y menos que agobien el motor de nuestras vidas, el corazón.
No permitamos ni por un instante que nos arrebaten la sonrisa y les recuerdo que la felicidad al igual que la tristeza, es pasajera, si no la aprovechas cuando se te presenta, no sabes cuándo volverá, y hay momentos que son únicos, jamás vuelven, no los desperdicies.
Hagámosle caso a Gustavo Cerati: “sos tu propia ayuda, ahora anda y viví”, y yo agrego, “sin muertos en el placard”…
totalmente de acuerdo. Gracias por este articulo. A mi también me han lastimado y si es imposible olvidar es posible perdonar, cada dia se empieza de nuevo una nueva aventura. Saludos desde Varese (Italia). Claudia
ResponderEliminar